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RECONCILIACIÓN

La Reconciliación es el sacramento del perdón y de la misericordia de Dios. En él, el Señor nos recibe, nos levanta y nos devuelve la paz cuando nos hemos alejado de Él.

También se llama Confesión o Penitencia, pero su corazón no está en la culpa, sino en el amor de Dios que sale a nuestro encuentro. En este sacramento podemos volver al Padre con confianza, reconocer nuestra fragilidad y recibir la gracia que sana y renueva.

Si quieres confesarte, prepararte mejor para este sacramento o consultar los horarios de confesión, aquí encontrarás la información necesaria.

¿Qué es y por qué es importante?

En la Reconciliación, Jesús nos ofrece el perdón de los pecados y la alegría de volver a empezar. No acudimos a este sacramento para quedarnos encerrados en lo que hemos hecho mal, sino para dejarnos mirar, perdonar y sanar por Dios.

El pecado rompe nuestra relación con Dios, con los demás y también con nosotros mismos. Por eso, la Reconciliación no es solo “decir pecados”: es volver a la comunión, recuperar la paz del corazón y abrirnos de nuevo a la gracia.

A través del sacerdote, Cristo mismo nos escucha y nos perdona. La absolución sacramental nos recuerda que el perdón de Dios no 

es una idea lejana, sino una gracia concreta que se recibe en la Iglesia.

Confesarse no exige tenerlo todo resuelto. Basta acercarse con sinceridad, arrepentimiento y deseo de volver a Dios. Él siempre nos espera con misericordia.

¿Quién puede recibirla?

Para vivir bien el sacramento de la Reconciliación, puede ayudar dedicar un momento previo a la oración y al examen de conciencia, mirando nuestra vida ante Dios con verdad y preguntándonos dónde hemos amado poco, dónde nos hemos alejado de Él y dónde necesitamos conversión. 

Desde ahí, reconocemos el mal cometido y pedimos al Señor un corazón nuevo, sabiendo que el arrepentimiento no nace del miedo, sino del deseo de volver al amor de Dios. En la confesión decimos con sencillez nuestros pecados al sacerdote, sin necesidad de discursos largos ni explicaciones perfectas: lo importante es hablar con verdad y confianza. 

Después, el sacerdote pronuncia la absolución y recibimos el perdón de Dios, momento central del sacramento, en el que Cristo nos reconcilia con Él y con la Iglesia. Al terminar, recibimos una penitencia sencilla, que no es un castigo, sino un gesto de conversión, gratitud y reparación. La parroquia ofrece habitualmente momentos para confesarse antes o durante algunas celebraciones; para consultar los horarios actualizados de confesión, posibles cambios y otros momentos disponibles, visita la página de horarios.

¡INSCRIPCIONES 26/27 ABIERTAS!

Nuevas incorporaciones para el curso 2026-2027.

Busca la catequesis según tu edad o solicita la inscripción a uno de nuestros grupos pastorales. Aquí puedes encontrar más información de nuestros grupos de formación o nuestros grupos pastorales.

Fecha límite el 30 de septiembre 2026

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