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UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

La Unción de los enfermos es el sacramento en el que Jesús se acerca con ternura a quienes viven una enfermedad seria, la fragilidad de la vejez o un momento delicado de salud.

No es un sacramento reservado solo para el final de la vida. La Iglesia lo ofrece como ayuda y fortaleza para quienes necesitan la gracia de Dios en medio de la enfermedad, antes de una intervención importante o cuando la salud se debilita.

A través de la oración de la Iglesia y la unción con el óleo santo, el Señor fortalece, consuela y sostiene al enfermo, dándole paz, esperanza y gracia para vivir ese momento unido a Él.

Si tú o alguien cercano necesitáis recibir este sacramento, la parroquia puede acompañaros y orientaros.

¿Qué es y por qué es importante?

La Unción de los enfermos no es solo para el final de la vida. Es un sacramento de consuelo, fortaleza y esperanza para quienes atraviesan una enfermedad grave, una operación importante, una situación de debilidad o la fragilidad propia de la edad avanzada.

En este sacramento, Cristo acompaña al enfermo de una manera especial. No elimina siempre el sufrimiento, pero nunca nos deja solos en él. Su gracia sostiene el corazón, renueva la confianza y ayuda a vivir la enfermedad con paz y abandono en Dios.

La Iglesia, siguiendo la enseñanza de los apóstoles, ora por los enfermos y los unge con óleo en el nombre del Señor. Así, el

enfermo recibe una gracia especial: consuelo, fortaleza, perdón de los pecados si no ha podido confesarse y unión más profunda con Cristo.

La Unción nos recuerda que la enfermedad no nos separa de Dios ni de la comunidad. También en la fragilidad, el Señor se hace cercano, cuida, acompaña y salva.

¿Quién puede recibirla?

Puede recibir la Unción de los enfermos toda persona bautizada que se encuentre en una situación seria de enfermedad, debilidad o peligro por motivos de salud.

También pueden recibirla las personas mayores cuando la fragilidad de la edad se hace más notable, aunque no haya una enfermedad concreta.

Se puede pedir antes de una operación importante, durante una enfermedad grave o cuando la salud se deteriora de manera significativa.

Si la persona enferma puede hacerlo, es bueno que reciba

también el sacramento de la Reconciliación y la Comunión. Si no puede confesarse, la Unción le concede también el perdón de los pecados, siempre que exista arrepentimiento.

No es necesario esperar al último momento para pedir este sacramento. Pedir la Unción a tiempo permite vivirla con más serenidad, oración y acompañamiento.

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UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

La Unción de los enfermos es el sacramento en el que Jesús se acerca con ternura a quienes viven una enfermedad seria, la fragilidad de la vejez o un momento delicado de salud.

No es un sacramento reservado solo para el final de la vida. La Iglesia lo ofrece como ayuda y fortaleza para


quienes necesitan la gracia de Dios en medio de la enfermedad, antes de una intervención importante o cuando la salud se debilita.

A través de la oración de la Iglesia y la unción con el óleo santo, el Señor fortalece, consuela y sostiene al enfermo, dándole paz, esperanza y gracia para vivir ese momento unido a Él.

Si tú o alguien cercano necesitáis recibir este sacramento, la parroquia puede acompañaros y orientaros.

¿Qué es y por qué es importante?

La Unción de los enfermos no es solo para el final de la vida. Es un sacramento de consuelo, fortaleza y esperanza para quienes atraviesan una enfermedad grave, una operación importante, una situación de debilidad o la fragilidad propia de la edad avanzada.

En este sacramento, Cristo acompaña al enfermo de una manera especial. No elimina siempre el sufrimiento, pero nunca nos deja solos en él. Su gracia sostiene el corazón, renueva la confianza y ayuda a vivir la enfermedad con paz y abandono en Dios.

La Iglesia, siguiendo la enseñanza de los apóstoles, ora por los enfermos y los unge con óleo en el nombre del Señor. Así, el enfermo recibe una gracia especial: consuelo, fortaleza, perdón de los pecados si no ha podido confesarse y unión más profunda con Cristo.

La Unción nos recuerda que la enfermedad no nos separa de Dios ni de la comunidad. También en la fragilidad, el Señor se hace cercano, cuida, acompaña y salva.

¿Quién puede recibirLA?

Puede recibir la Unción de los enfermos toda persona bautizada que se encuentre en una situación seria de enfermedad, debilidad o peligro por motivos de salud.

También pueden recibirla las personas mayores cuando la fragilidad de la edad se hace más notable, aunque no haya una enfermedad concreta.

Se puede pedir antes de una operación importante, durante una enfermedad grave o cuando la salud se deteriora de manera significativa.

Si la persona enferma puede hacerlo, es bueno que reciba también el sacramento de la Reconciliación y la Comunión. Si no puede confesarse, la Unción le concede también el perdón de los pecados, siempre que exista arrepentimiento.

No es necesario esperar al último momento para pedir este sacramento. Pedir la Unción a tiempo permite vivirla con más serenidad, oración y acompañamiento.

¡INSCRIPCIONES 26/27 ABIERTAS!

Nuevas incorporaciones para el curso 2026-2027.

Busca la catequesis según tu edad o solicita la inscripción a uno de nuestros grupos pastorales. Aquí puedes encontrar más información de nuestros grupos de formación o nuestros grupos pastorales.

Fecha límite el 30 de septiembre 2026

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Fecha límite el 30 de septiembre 2026