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¿Hay que cambiar el actual domingo cristiano? PDF Imprimir E-mail

Cuando se estudia la historia del cristianismo, llama la atención que, en los primeros siglos de la Iglesia, no existió para los cristianos otra fiesta que el domingo. Todavía no se había establecido el calendario litúrgico tal como, al correr del tiempo, llegaría a existir. El domingo era la fiesta de la resurrección de Cristo, y los creyentes, a primera hora de la mañana, asistían a la Eucaristía con un fervor que, transformado en alegría incontenible, consiguió contagiar la fe al mundo pagano.


Mucho se ha escrito durante las últimas décadas sobre la crisis del domingo actual. No vemos por ninguna parte esa atmósfera de fiesta radiante que experimentaban en ese día los primeros cristianos. Muchos cristianos sienten el asistir a la misa dominical como una “obligación”. En cuanto a los no creyentes, no pocos odian el domingo como día vacío por antonomasia, propicio para el malestar existencial. De manera que, cuando llega uno de esos domingos en que está legalmente permitido que abran sus puertas los grandes almacenes y centros comerciales, el sentimiento mayoritario de la población consiste en una reacción positiva: pues se ve más gente por las calles, más animación, en contraste con los tristes domingos de paseos lánguidos y tardes de fútbol radiofónico, en espera de que llegue de nuevo el odioso inicio de otra semana laboral.

Esta sensación de “vacío dominical” tiene mucho que ver con la “sabatización del domingo”: de fiesta de la Resurrección de Cristo, el domingo pasó a adquirir muchos rasgos del Sabbath judío, con lo que éste tiene de descanso e inactividad. Por supuesto, la finalidad era que esta abstención de trabajos y ocupaciones sirviera para dedicar plenamente el día al Señor. Sin embargo, el hecho es que el “domingo sabatizado” se ha ido deslizando hacia un desvaimiento cada vez más evidente: ¿cuántos cristianos podrían decir de verdad que su domingo es el día más misterioso, maravilloso, exultante y lleno de contenido en toda su semana?

Recientemente, el obispado alemán ha sentido como un triunfo la sentencia del Tribunal Constitucional que prohibía ampliar en Berlín el número de domingos en los que pueden abrir los comercios, precisamente para defender el derecho de los trabajadores a asistir al culto y practicar su religión. Y sí, en un sentido está bien defender el “descanso del domingo” y su sentido religioso frente a las ambiciones del Mercado, que, a ser posible, querría abrir todos los domingos del año. Sin embargo, me parece que no es ésta la verdadera batalla que hoy urge librar.

No se trata de defender a ultranza el domingo sabatizado que todos conocemos. Lo realmente urgente es recuperar el sentimiento primitivo del domingo como fiesta de la Resurrección. Que las iglesias estén llenas a primera hora de la mañana. Que los cristianos vivan el domingo como un día de fiesta principalísima. Que hagan que el domingo sea como un día de Navidad, sólo que mejor: como Cristo ha resucitado, como ha empezado el último eón de la Historia, como hemos llegado al octavo día de la Creación, que se viva un ambiente de fiesta en torno a las parroquias. Que haya música en las calles, que se baile, se beba y se ría. Que se abran de par en par las puertas de las iglesias, como en los días litúrgicos de gran fiesta -¿es que el domingo no lo es?-. Que se tiren pétalos de rosa, que cada población establezca sus propias costumbres festivas. Que los cristianos se echen a las calles y las plazas, que hagan cosas bellas y misteriosas, incluso “locas”. Que otros, mientras tanto, hagan adoración ante el Santísimo; que todavía otros se suban a los campanarios, y que repiquen las campanas. Que se organicen mil y una actividades, sagradas y profanas, en torno al misterio de la Resurrección. Porque, si Cristo ha resucitado, ¿cómo no va a ser el domingo un día de irrefrenable alegría?

Hagamos, en fin, todo esto, y los no creyentes, intrigados, y sin necesidad de que los llamemos, pronto vendrán.

 

Antonio Martínez Belchi
Profesor de Filosofía
Publicado en Análisis Digital

 

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